En consulta, una de las preguntas que siempre recibo de parte de las familias es: “Doctora, ¿mi hijo puede llegar a curarse del asma?”
Hasta hace poco, la respuesta más extendida era: “Lo importante es que el asma esté controlado”. Sin embargo, este inicio de 2026 ha marcado lo que puede llegar a ser un cambio de paradigma. La comunidad científica se está preguntando lo mismo que los padres: ¿es posible hablar de remisión en el asma infantil?
🌐 El nuevo consenso global: una hoja de ruta hacia la remisión
La World Allergy Organization (WAO) ha publicado un documento que busca estandarizar lo que significa que un niño esté en «remisión clínica». Este consenso propone que para considerar a un paciente en remisión deben cumplirse simultáneamente estos criterios durante al menos 12 meses:
- Ausencia total de síntomas (tos nocturna, sibilancias, limitación al hacer ejercicio).
- No uso de corticoides sistémicos.
- Normalización de la función pulmonar (por espirometría u otras pruebas).
Incluso se habla de una “remisión biológica”, donde los marcadores de inflamación interna también estén normalizados.
Es un paso importante, que celebro; pero como neumóloga pediátrica, madre y también paciente de asma, siento la necesidad de ofrecer una mirada reflexiva y algo crítica a este asunto.
⚡ï¸ De la teoría a la realidad clínica: algunas preguntas incómodas (y necesarias)
En mi experiencia como neumóloga pediátrica, sé que muchos niños pueden pasar años sin una crisis, pero eso no significa que su asma haya desaparecido.
También creo en el valor de los tratamientos biológicos como herramienta temporal, pero me preocupa que se considere «remisión» cuando el niño sigue dependiendo de un medicamento.
¿Podemos decir que un pulmón está sano si necesita intervenciones constantes para funcionar sin síntomas?
Para mí, la remisión verdadera debería implicar ausencia de síntomas sin tratamiento farmacológico (como es considerado en otras áreas) y acompañarse de una normalización de los marcadores de inflamación; porque el asma es, sobre todo, una enfermedad inflamatoria.
🪤 El papel de las emociones y los hábitos cotidianos
Lo que no siempre se menciona es que los pulmones están profundamente conectados con nuestras emociones. El asma, en muchos casos, tiene un componente vinculado a la tristeza, el miedo o incluso el estrés crónico.
Y es aquí donde el estilo de vida, la alimentación, el sueño y el entorno emocional del paciente juegan un papel fundamental.
Respirar bien es vivir bien.
De hecho, estudios recientes muestran que el 90% de la población global tiene una respiración disfuncional, y que respirar mal afecta más a tu cerebro que comer mal o no hacer ejercicio.
¿Cuántas veces analizamos la calidad de la respiración de nuestros hijos como parte de su salud integral?
🔹 Mi mensaje para los padres en este nuevo escenario
Como pediatra, celebro que la ciencia esté evolucionando, que por fin se hablen de estos temas de forma abierta y seria. Este consenso es un gran avance, pero no la última palabra.
Es importante que los padres sepan que:
- Estar «controlado» no es lo mismo que estar en «remisión».
- No todo lo que parece mejora es necesariamente sanación.
- La medicina avanza, pero tu rol como madre o padre sigue siendo insustituible.
Tu presencia, tu escucha, tus decisiones diarias tienen un impacto profundo en la salud de tu hijo. Preguntar, cuestionar y aprender es parte de este proceso. Estoy aquí para apoyarte.
Estamos todos en el mismo equipo y en unos años descubriremos quién tenía la razón.











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