En consulta lo veo todo el tiempo: niños que, ante los primeros síntomas de congestión, reciben esteroide intranasal, muchas veces sin vigilancia médica. Y esto debe hacerse con mucha precaución, porque un esteroide mal empleado puede incluso afectar el crecimiento.
Esa preocupación es válida. Y precisamente por eso este tema merece una conversación calmada, honesta y sin extremos. Porque ni se trata de estigmatizar estos sprays nasales, ni de usarlos como si fueran agua salina. Son una herramienta útil, pero no son mi primera recomendación para todo niño con alergia.
En mi práctica, casi siempre prefiero empezar por medidas simples como la salina. Cuando realmente hay congestión persistente e inflamación nasal, entonces sí considero un esteroide intranasal.
Qué hacen realmente los esteroides nasales👃
Los esteroides intranasales son antiinflamatorios locales. Se usan para controlar síntomas de rinitis alérgica como congestión, moqueo, picor y estornudos. Varias formulaciones están aprobadas para rinitis alérgica estacional o persistente en pediatría, aunque la edad mínima cambia según la molécula y la presentación: fluticasona furoato OTC desde los 2 años, fluticasona propionato OTC desde los 4 años, beclometasona intranasal QNASL desde los 4 años, y mometasona en la etiqueta de Nasonex con uso respaldado para rinitis alérgica desde los 2 años.
A mí me gusta explicarlo así: la salina lava; el esteroide desinflama.
Si el problema principal es moco espeso, costras o resequedad, empiezo por salina. Pero si el niño tiene la nariz inflamada, tapada, con presión y mala ventilación, ahí es donde estos sprays suelen ayudar más.
Y algo importante: no funcionan como un descongestionante de efecto inmediato. El beneficio completo puede tardar varios días de uso regular.
Por qué los esteroides no son mi primera opción 💧
Aunque las guías y las etiquetas respaldan su uso, eso no significa que deban recetarse automáticamente a cada niño con estornudos o mocos. De hecho, se advierte de un límite de uso de dos meses al año cuando se usa sin supervisión médica.
Yo sigo creyendo en empezar por lo más simple cuando el cuadro lo permite: lavado con salina, higiene ambiental, control del polvo, observar el patrón de síntomas y revisar si realmente estamos frente a alergia persistente o ante un catarro repetido.
Cuando el componente inflamatorio nasal es claro, entonces sí los uso, porque pueden cambiarle mucho la calidad de vida al niño:
- mejor sueño
- menos respiración oral
- menos goteo nasal
- menos tos nocturna asociada
En mi práctica, no me gusta la idea del “spray libre por meses y meses sin revisar”. Prefiero reevaluar. Muchas veces los uso por bloques de 7 a 10 días. Si hay congestión importante, suelo darles al menos 2 semanas, porque antes de ese tiempo a veces el beneficio es demasiado discreto.
Luego valoro si el niño necesita continuar, bajar, pausar o cambiar de estrategia. Esa parte es clínica y debe individualizarse.
📝 Tip: En la medida en que se usen más los lavados nasales es muy probable que se vea una disminución en los síntomas sin necesidad de usar otros medicamentos para su control.
La gran preocupación médica: crecimiento 📏
Aquí es donde más mitos hay, pero también donde sí existe información concreta.
La señal histórica que más ha preocupado en pediatría es la beclometasona intranasal. En la etiqueta de BECONASE AQ, un estudio doble ciego de un año en 100 niños con rinitis alérgica encontró una velocidad de crecimiento promedio de 4.75 cm/año en el grupo tratado frente a 6.20 cm/año con placebo. La diferencia apareció temprano y fue estadísticamente significativa.
La etiqueta de QNASL, otra formulación nasal con beclometasona, también mantiene la advertencia de crecimiento y recuerda que los corticosteroides intranasales pueden reducir la velocidad de crecimiento. Además, cita un ensayo de 12 meses con beclometasona inhalada HFA en asma donde la velocidad de crecimiento fue aproximadamente 0.5 cm/año menor frente al comparador CFC.
Ahora bien, no todos los sprays muestran la misma señal. En la etiqueta de Nasonex se describe un estudio de un año en niños de 3 a 9 años con rinitis alérgica en el que no se observó un efecto estadísticamente significativo en la velocidad de crecimiento con mometasona 100 mcg/día frente a placebo.
Con fluticasona, la conversación con los padres debe seguir siendo prudente. Según mi experiencia, con Flonase no se ve esa disminución del crecimiento, aunque sus etiquetas advierten usar el producto el menor tiempo necesario. Además, indican hablar con el pediatra si el niño necesita usarlo por más de dos meses al año.
Por eso, mi forma honesta de decirlo es esta:
Sí, el tema del crecimiento no es inventado.
Pero tampoco significa que todos los esteroides nasales detienen el crecimiento de todos los niños.
El riesgo no parece ser igual entre moléculas, dosis, duración ni susceptibilidad individual. La señal más clásica y robusta está en beclometasona; mometasona tiene datos más tranquilizadores en un estudio de un año; y fluticasona sigue llevando advertencias de clase, por lo que debe usarse con criterio y seguimiento, aunque es una de las opciones que considero más seguras en mi práctica.
Entonces, ¿cuáles prefiero en niños? 🩺
Cuando realmente necesito un esteroide intranasal en pediatría, suelo inclinarme más por fluticasona o mometasona que por formulaciones antiguas de beclometasona, precisamente por ese perfil pediátrico más tranquilizador y por la experiencia clínica acumulada.
Eso no quiere decir “úselo sin pensar”. Quiere decir que, si ya llegamos al punto de necesitar uno, prefiero escoger mejor la molécula y no solo “dar cualquier spray”.
También hay que fijarse en la edad:
- Fluticasona propionato OTC: no usar en menores de 4 años. En niños de 4 a 11 años, la etiqueta indica 1 spray en cada fosa una vez al día y hablar con el médico si se necesita por más de dos meses al año.
- Fluticasona furoato OTC: no usar en menores de 2 años. De 2 a 11 años, 1 spray por fosa una vez al día, con la misma recomendación de limitar el tiempo y consultar si se requiere por más de dos meses al año.
- Mometasona: el uso para rinitis alérgica en niños de 2 a 11 años está respaldado en la etiqueta de Nasonex, pero siempre con indicación médica y vigilancia del crecimiento.
Otra preocupación clásica: glaucoma y cataratas 👁️
A muchos padres les asusta porque asocian la palabra “esteroide” con los efectos de los esteroides por boca o por vena. Y es lógico: los esteroides sistémicos sí tienen un perfil de efectos secundarios mucho más amplio.
Con los nasales, la conversación es distinta. Las etiquetas de QNASL, SENSIMIST y mometasona/Nasonex incluyen advertencias sobre glaucoma y cataratas, y recomiendan más vigilancia si el niño presenta cambios visuales o tiene antecedentes oculares relevantes.
SENSIMIST, por ejemplo, describe estudios controlados donde la presión intraocular se mantuvo en rango normal en la gran mayoría de pacientes, aunque sí se reportaron algunos casos de presión elevada y cataratas durante el seguimiento.
Eso me lleva a una postura práctica: no trato a todos los niños con spray nasal como si fueran a desarrollar cataratas, pero tampoco lo banalizo.
Si hay síntomas visuales, antecedentes personales de glaucoma, presión ocular alta, cataratas o una historia familiar ocular que me haga ser más cuidadosa, individualizo más y, si hace falta, coordino seguimiento. Las propias etiquetas no plantean una monitorización oftalmológica universal para todo niño, sino mayor precaución en quienes tienen riesgo o síntomas.
Cómo los uso con más seguridad en la vida real ✅
Aquí es donde el “cómo” importa tanto como el “qué”.
Primero, me gusta que la nariz esté lo más limpia posible. Si hay costras, moco espeso o mucha secreción, la salina antes del spray puede ayudar.
Segundo, estos medicamentos deben usarse a la menor dosis eficaz y con revisión periódica, no como si fueran un accesorio eterno del botiquín. Las propias etiquetas insisten en no usar más de lo indicado, supervisar a los niños pequeños y reevaluar si el uso se prolonga.
También vigilo efectos locales como:
- ardor
- estornudos tras la aplicación
- sangrado nasal
- irritación nasal
- ulceración
- empeoramiento de la resequedad
Las etiquetas de fluticasona, beclometasona y mometasona recogen precisamente esos problemas como los más comunes o como motivos de advertencia.
Y algo muy importante: si un niño está usando otros esteroides para asma, piel u otras condiciones, o toma fármacos que pueden aumentar la exposición sistémica, como ciertos tratamientos para VIH o ketoconazol, hay que revisar el plan con el médico, porque ahí cambia el balance de riesgo. Esa interacción está advertida en las etiquetas de fluticasona y fluticasona furoato.
Entonces, no debes temerle a estos medicamentos, pero sí respetarlos.
Son útiles, especialmente para congestión alérgica, pero deben formar parte de un plan razonado, no de una costumbre automática. La clave es escoger bien el caso, la molécula, la dosis y el tiempo.
Mi mensaje final como neumóloga pediátrica 💙
Si me preguntas a mí, no me gusta promover el uso de medicamentos para la alergia como primera respuesta a todo. Me gusta mucho más empezar por lo básico: salina, higiene del ambiente, dormir bien, revisar exposiciones, observar patrones y pensar el problema completo.
Pero también te diría esto con total claridad: cuando un niño sí necesita un esteroide nasal, usado con criterio puede ayudar muchísimo.
No lo veo como un villano. Lo veo como una herramienta que debe usarse bien.
Y si hay algo que quiero que los padres se lleven de este artículo es esto:
👉 No todos los esteroides nasales son iguales.
👉 No todos los niños los necesitan.
👉 Y no todo uso prolongado significa daño inevitable.
La medicina consciente casi nunca vive en los extremos. Vive en el punto medio: el de observar bien, escoger mejor y acompañar al niño con seguimiento real.
Si llegaste hasta aquí cuéntame en los comentarios ¿qué te ha parecido el artículo?




















































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